
Rompamos el tabú de “la queja” y veamos que esconde algo tan
cotidiano como es esa acción y actitud de quejarnos. Cada uno de los
participantes podrá diseccionar su queja en este laboratorio improvisado con tan sólo un lapiz y un papel, pero ¡cuidado!
Puede ser un diamante en bruto lo que encontréis.
Este taller es práctico y aplicable tanto a nivel de situaciones
más cotidianas como a nivel de nuestras relaciones sociales y grupales.